Insolvencia

Es cuando las deudas (pasivos) de un individuo, empresa o incluso gobierno de un país, son mayores que el valor de sus activos e ingresos, y no pueden devolver el dinero adeudado, ni en el presente, ni en el futuro.

Es cuando las deudas (pasivos) de un individuo, empresa o incluso gobierno de un país, son mayores que el valor de sus activos e ingresos, y no pueden devolver el dinero adeudado, ni en el presente, ni en el futuro.
Lo anterior es como regla general, pero es posible que alguien sea insolvente incluso si sus activos superan a sus pasivos. Esto pasa cuando el deudor tiene activos que carecen de liquidez, es decir, no se pueden vender con prontitud y convertirlos en el efectivo necesario para que pueda cubrir el pago de sus deudas.
Las causas comunes para que alguien esté en insolvencia son: el negocio no se ajustó para responder a las necesidades del mercado actual y por tanto perdió clientes; una mala planeación, probablemente demasiado ambiciosa, agotó los recursos financieros; mala intención por parte de sus directivos (fraudes); y una administración inadecuada.
Existen dos pruebas para poder declararse insolvente de manera científica: la prueba del balance general y la prueba del flujo de efectivo.
En la prueba del balance general se hace una descripción completa de la compañía y queda revelado si los pasivos son más grandes que los activos, ya sea ahora o en el futuro, teniendo en cuenta tanto los gastos esperados como los inesperados.
La prueba de flujo de efectivo implica un examen del presupuesto de la compañía para determinar si hay suficiente efectivo o activos convertibles para pagar las deudas actuales y futuras.